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En su pueblo, en la provincia de Buenos Aires, la mayoría de sus compañeros se interesaban por el campo y la explotación ganadera y los que salían a estudiar, buscaban carrera como medicina o abogacía. Cuando le dijo a su madre que quería estudiar turismo, esta hizo lo que solía hacer siempre, la abrazó y con entusiasmo – a pesar de no entender muy bien de que se trataba- le dijo “bien hija, me parece muy bien que pienses en seguir estudiando, para que puedas hacerte un futuro mejor que el de tu madre”. Desde ese día, aunque todavía le faltaba un año para egresar de la secundaria, toda su cabeza se centró en cumplir con la meta de ser Licenciada en turismo. Los fines de semana, no salía, prefería  quedarse en casa y ayudar a su madre que trabajaba toda la semana como cajera del supermercado. Repasaba libros de geografía para ubicarse mejor en el mundo que la estaba esperando y se sacudía la cabeza cada vez que se cruzaba con su vecino Andrés, para no dejarse asaltar por esos deseos de acercarse a él, que la invadían.

Comentarios

  1. me encantaria saber que sigue.. besos

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  2. que apoyo tan bonito y especial madre-hija, hija-madre

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  3. Las determinaciones mas importantes solemos tener que tomarlas en momentos en los que muchos no estamos preparados. Lo bueno es aprender que las mismas nunca son para toda la vida.
    Saberlo relaja, hace que uno sepa que mañana se puede cambiar.
    No es lo que habitualmente nos enseñan.

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  4. Deberá sentirse orgullosa de sí misma al igual que está su madre,
    llegó a la meta que se propuso,
    está en condiciones de poder
    programar nuevos objetivos.

    Besos.

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  5. Pero hay deseos que no se pueden ocultar por mucho tiempo. Además, que yo sepa el amor y el turismo son perfectamente compatibles!!! :)

    Qué lindos los flamencos!!!

    Besotes

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