Es difícil no sufrir, no sentir la distancia con los demás, no pensar en el por qué te ha tocado a ti este camino de soledad Cuál es el precio que se paga por ser diferente, por no confundirse entre las majadas de ovejas blancas, por distinguirse entre tanta uniformidad. Hay días en los que, en sueños, me veo correteando entre el montón, pero al despertar, vuelvo a mi realidad. Es ahí cuando me digo: acepta tu destino, haz tu propio camino, vale pena intentar ser uno mismo.
Las infaltables gaviotas alborotaban el cielo plomizo sobre un montículo de basura recién depositada por un camión volcador amarillo. Allí, naturalmente, merodeaba el suizo. Y le gustaba robar; pero sus “colegas” del basural no soportaban, aunque al final debían hacerlo, esa costumbre. La ley no escrita era compartir la basura, compartir los espacios. Pero no robarse entre ellos. – El basural del frío Héctor Rodolfo Peña

¡¡¡Super bueno!!! Alberto, cine negro pero en color
ResponderBorrarBuen año