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La garza blanca

Infaltable, llegó la garza blanca y llegó con ella el invierno. De los catorce grados con los que nos acompañó, en sus últimos días, el otoño. pasamos bruscamente a los bajo cero y al amague de alguna nevisca. La sorpresa de encontrarme frente a frente con ella no me impidió buscar mi cámara y dejar un registro de este momento.

La bahía ya comenzó a congelarse, pero algunos de sus habitantes no parecen tomar nota de ello. Los flamencos, los cisnes de cuello negro, los coscorobas y hasta alguna avutarda, permanecen en los pocos charcos que aun resisten al frío.




En la ciudad, nuestro comportamiento no es muy distinto, con no poco esfuerzo muchos comercios permanecen abiertos y atienden a los turistas que en un numero mayor a otros años nos visitan en esta temporada baja y otros, los que aun no han partido hacia el norte, contienen la ansiedad que les provoca el tener que permanecer hasta que las vacaciones de invierno les permita migrar a zonas mas calidas.


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