Pensó en llamar a su madre, pero decidió no hacerlo. Tengo que ser fuerte se dijo, tengo que empezar a hacerme cargo de las cosas que me pasan. Fue hasta el baño y buscó en el botiquín una de esas pastillas que tomaba para relajarse un poco. Miró el frasquito, estaba casi lleno, como que no había necesitado recurrir a él en todo este tiempo. Tomó una pastillita amarillenta, se la puso en la lengua, abrió la canilla del lavatorio y bebió un gran sorbo de agua para tragarla. Bien, se dijo, ahora a dormir. Puso el despertador a las seis y se tiró boca abajo en la cama. Cuando comenzaba a sentir que su cuerpo no alcanzaba a llenar ese espacio, a tener esa sensación de ausencia del otro que ya no estaba, se durmió profundamente.
¿Pero acaso crees que se puede vivir así? Dijo, medio como murmurando para sí, tomó otro trago de vino, apoyó las palmas de sus manos sobre la mesa y con un gesto amenazador y ante la mirada distraída de ella, levantó un poco más la voz ¿De donde sacaste esa idea de que hay que ver el día a día? ¿Qué acaso tengo que estar rindiendo examen cada minuto de nuestra existencia? No, no querida, esto no va a funcionar así. O te comprometes conmigo hasta que la muerte nos separe o esto se termina acá, justo en este preciso momento. Iba a agregar algo más, confiado de que sus palabras estaban encauzando la relación, cuando ella se paró, dio una media vuelta y se marchó.
le estaría haciendo falta una buena siesta y un sueño profundo para olvidar....Hermosa vista tiene tu foto. ¡muchos saludos!
ResponderBorrar...
ResponderBorrarVengo a dejar un beso...
Como siempre, hermosa foto...
Mafalda
Hermosos tus cielos, cuando puedes escapar en una nube de esas casi transparente es inevitable pensar en el infinito... asi me pasa.
ResponderBorrarno podria dormir viendo esto.
un abrazo fuerte y espero que me recuerdes ;)