Ir al contenido principal

Abrazados

 Una pareja pasa por la costanera. Van abrazados, como si sintieran frío. Es raro, en estos tiempos, ver parejas que caminen abrazadas. Ella es un poco más baja, lo que le permite a él cruzarle el brazo derecho sobre la espalda y sostenerla arrimada a su cuerpo. Ella lo lleva agarrado por debajo de la espalda. Hablan mirándose a los ojos. Ella tiene toda la atención puesta en él. La mirada, de abajo hacia arriba, concentrada en la escucha, la empequeñece un poco más de lo que realmente es. ¿Cómo será el vivir así, el uno aferrado al otro, sin espacio para nadie más? Tendrán unos cuarenta años, aunque ella parece más joven. Siguen caminando. Si no lo hicieran, sí detuvieran la marcha, tranquilamente podrían completar el abrazo, besarse y quedarse así, ensimismados, en su propio mundo, ajenos a los flamencos, a los cisnes, y patos que pueblan la bahía, y al paisaje de lagos y montañas cubiertas de nieve que los rodea.

Comentarios

  1. Gracias por convertir la búsqueda del conocimiento en un viaje apasionante y revelador.

    ResponderBorrar
  2. Respeto por el compromiso de crear contenidos accesibles e inclusivos para todos los lectores.

    ResponderBorrar

Publicar un comentario

Entradas más populares de este blog

Certeza

¿Pero acaso crees que se puede vivir así? Dijo, medio como murmurando para sí, tomó otro trago de vino, apoyó las palmas de sus manos sobre la mesa y con un gesto amenazador y ante la mirada distraída de ella, levantó un poco más la voz ¿De donde sacaste esa idea de que hay que ver el día a día? ¿Qué acaso tengo que estar rindiendo examen cada minuto de nuestra existencia? No, no querida, esto no va a funcionar así. O te comprometes conmigo hasta que la muerte nos separe o esto se termina acá, justo en este preciso momento. Iba a agregar algo más, confiado de que sus palabras estaban encauzando la relación, cuando ella se paró, dio una media vuelta y se marchó.  

Oveja negra

Es difícil no sufrir, no sentir la distancia con los demás, no pensar en el por qué te ha tocado a ti este camino de soledad Cuál es el precio que se paga por ser diferente, por no confundirse entre las majadas de ovejas blancas, por distinguirse entre tanta uniformidad.  Hay días en los que, en sueños, me veo correteando entre el montón, pero al despertar, vuelvo a mi realidad.  Es ahí cuando me digo: acepta tu destino, haz tu propio camino, vale pena intentar ser uno mismo.

Padre cielo XVII

No ha sido fácil levantarse. Las tapas de entrada y el guiso de lenteja rociado con un malbec hicieron lo suyo para que mi sueño tuviera una profundidad que no le conocía. Desayunamos y nos preparamos para regresar. Antes damos una vuelta y nos encontramos con esta hermosa construcción que oficia de templo de Dios. El Dios del colonizador, que ha decretado por los siglos de los siglos la vigencia de este espacio como el lugar en donde lo espiritual puede trascender. El templo artificial a los pies del templo natural. Pienso en todo lo que el hombre a destruido para imponer a su Dios y en lo noble y generosa que se nos ofrece la madre naturaleza como santuario para que nos demos una oportunidad de encontrarnos con nosotros mismos. Levanto mis ojos hacia la montaña y agradezco, no de rodillas, de pie, este ritual me quiere caminando.