“Estamos muy lejos de las Malvinas” preguntó otro pasajero, ya de regreso de su guiada numero cuarenta. Si, está muy lejos, contestó, un poco desganada, pero siempre sonriente, esperando que la combi llegue al pueblo y la libere de -un día más- de tener que repetir el mismo discurso, contestar las preguntas mas insólitas y soportar los reproches de los que siempre encontraban algo de que quejarse. El timbre del celular la sacó bruscamente de ese estado de apatía en el que se sumergía en los últimos tramos del viaje de vuelta del glaciar. Catorce mensajes de texto esperaban ser leídos en su bandeja. El celular no solo la despertaba, sino que, le recordaba que al salir de la ciudad, se quedaba casi ocho horas sin señal, situación esta que sus amigos y familiares parecían no entender, porque insistían en mandarle mensajes a toda hora, mensajes estos que perdían vigencia y que en muchos casos optaba por no contestar.
¿Pero acaso crees que se puede vivir así? Dijo, medio como murmurando para sí, tomó otro trago de vino, apoyó las palmas de sus manos sobre la mesa y con un gesto amenazador y ante la mirada distraída de ella, levantó un poco más la voz ¿De donde sacaste esa idea de que hay que ver el día a día? ¿Qué acaso tengo que estar rindiendo examen cada minuto de nuestra existencia? No, no querida, esto no va a funcionar así. O te comprometes conmigo hasta que la muerte nos separe o esto se termina acá, justo en este preciso momento. Iba a agregar algo más, confiado de que sus palabras estaban encauzando la relación, cuando ella se paró, dio una media vuelta y se marchó.

Qué belleza de imagen
ResponderBorrarnos dejaste,esto compensa un poco la monotonía del trabajo.
Besos
Algunas veces eso de quedarse sin señal en el celular, es un momento afortunado...
ResponderBorrarCariños
Ro
Hola ALberto:
ResponderBorrarSin tiempo para leerte ahora, vengo a agradecerte tu coemntario en mi blog en el cual eres muy bienvenido siempre que lo desees.
Volveré con calma.
Abrazo
Supongo que tanto trabajo la estresa, pero a su vez hacerlo en lugares como ese le debe dar su cuota de relajación. Aunque a veces estás tan cansada que ni siquiera podés responder un msj.
ResponderBorrarSaluditos!
Adoro la sensación de no estar enganchada al móvil. Cuando voy al pueblo, desconecto y me encuentro a mí misma.
ResponderBorrarBesazos