Ir al contenido principal

Volver a empezar

Hokusai, el fabuloso artista japonés, eligió setenta nombres diferentes para señalar sus setenta renacimientos. No todos tenemos ese talento y mucho menos la audacia necesaria para volver a empezar tantas veces. Poco a poco la piel encallece y el alma se resuelve en una bien dosificada mezcla de peso y herrumbre. La extraña fuerza de esa pesadumbre impone finalmente sus fueros al poder subversivo del deseo. La conveniencia nos torna conservadores; calculamos mejor cada nuevo paso, cada gesto, cada palabra que pronunciamos ya sin el fervor de la primera vez. Y mientras quemamos amablemente viejas cartas, fotos y banderas clandestinas, sabemos, sin embargo, que una sola gota de lluvia podría bastarnos para despertar de nuevo antes de dormir. Acaso una voz, un viento repentino o una canción escuchada al azar podrían, si quisiéramos, desarmar de un soplo todo el andamiaje. Pero nuestra piel no muda tan fácil como la de ciertos animales. Y ya se sabe que no a cualquier gusano le crecen alas porque sí. Nos aferramos entonces al nombre, al título, al cargo laboral y a las cargas de familia. Nos colocamos una máscara adecuada y una armadura de ocasión. Dejamos ya de contestar el teléfono que de eso se encarga el contestador- caminamos cuidadosamente por la calle y, al llegar a casa, le ponemos siete cerrojos a la condenada puerta. Pero a la larga ninguna precaución es suficiente. Alguien llama, alguien se acerca. Y por alguna ventanita que olvidamos cerrar en el desván, vuelven siempre a importunarnos las setenta vidas posibles de Hokusai, el deslumbrante artista japonés. Luis Gruss

Comentarios

  1. Y.... es lo que debe querer hacer el animal del "Intendente" caradura como como nadie, todavia no aterriza. asi se da cuenta de las cosas que hace para perjudicar a nuestro pueblo, todos hemos escuchado hablar de la planta de reciclado de basura, clasificación, y otras yerbas, que se invirtieron como 5 millones de peso, que somos los unicos en santa cruz, y otra mentiras más, va como siempre, que el basural iba a desaparecer, que sanchez noya, sigue, pero robando, hoy se puede decir que somos los unicos en santa cruz en haber invertido 5 millones de pesos, de nuestro pueblo, y tenemos un galpon de lujo, y 2 basurales, habria que preguntarle a los vecinos de los barrios salesianos, plumas verdes y otros. dado que la Municipalidad de EL CALAFATE, SU MUNICIPALIDAD, les puso uno nuevo en su barrio, MENDEZ, pensa un popquito, no te hagas el genio porque la estas cagando........

    ResponderBorrar

Publicar un comentario

Entradas más populares de este blog

A veces

Hay esperas que calman. Y hay veces en los que, la calma, nos desespera…

Sabor amargo

Se levantó con pocas ganas. Escupió el primer mate, aunque siempre acostumbraba a tomarlo. El gusto amargo del agua -demasiada caliente- se le quedó dando vueltas en la boca y para eso había un solo remedio, otro mate. Ahora si podía decir que estaba despierto. La imagen de su madre colgaba en un cuadro sobre una pared toda amarillenta. La miró y no dijo nada. Acostumbraba a conversar con ella mientras mateaba. A contarle sus planes entre los que siempre aparecía la idea de algún día volver a verla. Imaginaba que bajaba del mismo tren en el que un día partió y que ella lo esperaba con los brazos abiertos y con una sonrisa igual a la foto. Para vos no pasan los años mamá le decía y ella sonreía. Pero hoy no tenia ganas de hablar. Tal vez sería la lluvia a la que nunca se terminó de acostumbrar o los mates cebados demasiados calientes que les refregaban el paladar. Se vio –una vez más- bajando del tren que lo trajo desde su provincia, directo a trabajar en la reparación de vías. Esas mi...

Padre cielo XVII

No ha sido fácil levantarse. Las tapas de entrada y el guiso de lenteja rociado con un malbec hicieron lo suyo para que mi sueño tuviera una profundidad que no le conocía. Desayunamos y nos preparamos para regresar. Antes damos una vuelta y nos encontramos con esta hermosa construcción que oficia de templo de Dios. El Dios del colonizador, que ha decretado por los siglos de los siglos la vigencia de este espacio como el lugar en donde lo espiritual puede trascender. El templo artificial a los pies del templo natural. Pienso en todo lo que el hombre a destruido para imponer a su Dios y en lo noble y generosa que se nos ofrece la madre naturaleza como santuario para que nos demos una oportunidad de encontrarnos con nosotros mismos. Levanto mis ojos hacia la montaña y agradezco, no de rodillas, de pie, este ritual me quiere caminando.