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Santa cruz te necesita: Lejos


Un papelón, lo de los carteles de Méndez en Río Gallego lanzando su campaña provincial, un verdadero papelón.

Pretender instalar la figura de un candidato de esta manera no debe registrar antecedente, por lo terrible del desacierto.

En gallegos la gente y los medios se hacían un picnic con nuestro Intendente Municipal y uno –como cualquier vecino de El Calafate- no puede menos que sentir vergüenza ajena por el mamarracho de Méndez.

No se si Santa Cruz lo necesita a Méndez, decía un vecino por una de las radios capitalinas, lo que si estamos seguros es de que Méndez necesita un maestro, concluía, aportándole un poco de gracia popular a la lastimosa imagen de nuestro intendente.

Desesperado por recuperar protagonismo, dándose cuenta de que ya nadie lo tiene en cuenta, ni para pedirle un terreno (ahora es a Julián el que los reparte), tirando manotazos de ahogado para ver si entre tanta confusión logra meterse en alguna lista provincial, como un autentico decadente, a solo 122 días de abandonar definitivamente la municipalidad, Méndez –como el personaje de Scalibrini Ortiz- esta cada vez más solo, pero en su caso, desespera.

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Certeza

¿Pero acaso crees que se puede vivir así? Dijo, medio como murmurando para sí, tomó otro trago de vino, apoyó las palmas de sus manos sobre la mesa y con un gesto amenazador y ante la mirada distraída de ella, levantó un poco más la voz ¿De donde sacaste esa idea de que hay que ver el día a día? ¿Qué acaso tengo que estar rindiendo examen cada minuto de nuestra existencia? No, no querida, esto no va a funcionar así. O te comprometes conmigo hasta que la muerte nos separe o esto se termina acá, justo en este preciso momento. Iba a agregar algo más, confiado de que sus palabras estaban encauzando la relación, cuando ella se paró, dio una media vuelta y se marchó.  

Oveja negra

Es difícil no sufrir, no sentir la distancia con los demás, no pensar en el por qué te ha tocado a ti este camino de soledad Cuál es el precio que se paga por ser diferente, por no confundirse entre las majadas de ovejas blancas, por distinguirse entre tanta uniformidad.  Hay días en los que, en sueños, me veo correteando entre el montón, pero al despertar, vuelvo a mi realidad.  Es ahí cuando me digo: acepta tu destino, haz tu propio camino, vale pena intentar ser uno mismo.

Padre cielo XVII

No ha sido fácil levantarse. Las tapas de entrada y el guiso de lenteja rociado con un malbec hicieron lo suyo para que mi sueño tuviera una profundidad que no le conocía. Desayunamos y nos preparamos para regresar. Antes damos una vuelta y nos encontramos con esta hermosa construcción que oficia de templo de Dios. El Dios del colonizador, que ha decretado por los siglos de los siglos la vigencia de este espacio como el lugar en donde lo espiritual puede trascender. El templo artificial a los pies del templo natural. Pienso en todo lo que el hombre a destruido para imponer a su Dios y en lo noble y generosa que se nos ofrece la madre naturaleza como santuario para que nos demos una oportunidad de encontrarnos con nosotros mismos. Levanto mis ojos hacia la montaña y agradezco, no de rodillas, de pie, este ritual me quiere caminando.