Dulce companía

Relación IV


Despertó bruscamente. Como cuando uno siente que se quedó dormido o que sin darse cuenta se le pasó la hora. Se sentó en la cama, encendió el velador y miró la hora: eran las cinco de la mañana. Sigo durmiendo, pensó. Mejor no, mejor me levanto y ordeno un poco el departamento, antes de ir a trabajar. El fin de semana había sido un desastre. Todo a contramano. Todo el tiempo ocupada tratando de encontrarle la vuelta a lo que, por un momento creyó poder recuperar, pero que, cuando él la tomó fuertemente del pelo, como para zamarrearla, comprendió que esa relación estaba definitivamente estaba terminada.