Dulce companía

Buenos Aires


Está cambiando el aire. Lo hace con fuerza. Como si ya no soportara más permanecer así. El aire que respiramos por varios días viaja a unos cien kilómetros por hora rumbo al Atlántico. Se lleva nuestros suspiros, nuestros enojos y todo aquello con lo que lo cargamos mientras circula por nuestro organismo. El aire que llega viene desde el Pacifico. Atravesó la cordillera y aunque su permanencia entre nosotros es casi efímera, se respira bien, limpio, como aire nuevo.


2 comentarios:

  1. ¡dale amigo! ¡seguí escribiendo! es como nadar o andar en bicicleta....no te olvidás mas. Un saludo!

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  2. No hay nada como aire limpio!!! un beso

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