Dulce companía

Ver que pasa


Parece simple. Sentarse –aunque sea una vez al día- y empezar a escribir, a tratar de plasmar una idea, un pensamiento o lo que surja. Escribir, de eso se trata. Sin que nadie te obligue a hacerlo. Pasan los días y de golpe te das cuenta que ya ni siquiera lo intentas. Y cuando quieres retomar, te cuesta. Como si tus dedos no pudieran teclear o estuvieran desacostumbrados. Voy a probar empezar de nuevo, solo para ver que pasa.

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