Dulce companía

Escribir

No resulta fácil explicar por qué te levantas a las cuatro de la mañana y te pones a escribir. Tu mujer te mira raro. Tus hijos te dicen que te agarró el viejaso. Más difícil aún es tratar de explicar que estas escribiendo un cuento y que justo, a esa hora, se te apareció un personaje que podría darle a tu historia algún sentido.


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