Dulce companía

Huella

Hay que andar, dijo en tono de quien no se propone convencer a nadie pero que tiene la convicción de que lo que dice vale pena expresarlo. Sí, andar y no pensar tanto en lo que queda, agregó con la vista puesta en el horizonte. Las huellas de tu pasar pueden durar, más o menos, antes que el tiempo arrase con ellas, concluyó o por lo menos eso creí. Tal vez sólo estaba haciendo una de sus acostumbradas pausas para que su decir no se impusiera como una sentencia. Levanté la vista en un intento por abarcar algo de lo que sus ojos miraban .Y sí sólo fuéramos una huella de otro pasar, se me ocurrió pensar.

1 comentario:

  1. No me sale nada tan profundo, pero las huellas tan grandes provienen muchas veces de espiritus simples que van sin cuestionarse cómo.

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