Me sentía un sobreviviente. Uno
de los tantos o de los tan pocos que habían atravesado ese oscuro tiempo en el
que, como un aliento inquisidor, reinó sobre nuestras cabezas la permanente
amenaza de ser excluidos del sistema. Me sentía también, de alguna manera, un privilegiado.
No integrar esa inmensa mayoría de resignados que habían alimentado esa absurda
idea de que fuera de ello no había existencia y seguir vivo, me entusiasmaba.
Un entusiasmo estúpido, si se quiere. Porque es cierto también que, así como en
algún tiempo todo reino tiene su hegemonía, también sucede que, ineludiblemente,
toda hegemonía es arrasada por el tiempo. Y es el tiempo el que manda. El que
excluye. Me sentía un sobreviviente. En un tiempo en el que no había lugar para
los que osaran sentirse así.
Cada vez suena con más fuerza el concepto. Cada vez más expertos consideran al Agua como un commodity y como cualquier otro producto susceptible de comercialización tiene un valor de cambio marcado, como es lógico, por la facilidad de acceso que se tenga a ella en la región en cuestión. Los países productores de alimentos (granos y carnes) como Argentina, “venden” agua a través de sus productos exportables. Puntualmente, la agricultura, es la actividad que insume el volumen más alto de agua dulce, Según FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) el agro consume el 70% del total extraído. Por eso, uno de los principales objetivos de la Agricultura del futuro tiene que ver con optimizar la productividad de cada gota de agua destinada a los campos. Esta semana, en Córdoba se desarrolló el XVIII Congreso Nacional CREA 2007 . Más de 2000 productores, dirigentes, técnicos y empresarios se reunieron para debatir y reflexionar sobre diversos puntos, entre e...
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