Comenzamos a subir lentamente, en una pendiente amigable, entre coirones y matas de calafate. Uno puede respirar los aromas de las plantas que a la vez crean una atmósfera agradable y predisponen a sentirse bien. Estamos contentos de estar acá, la isla –solo por hoy- es toda para nosotros. Abandono todos los mecanismos de defensa que la vida urbana nos va incorporando y que cargamos como mochila de reflejos para garantizar nuestra supervivencia en la ciudad. De golpe y sin aviso, con un fuerte aleteo, cuando estoy casi frente a ella, una avutarda abandona frente a mi cara su nido. El susto que me pego no debe ser muy distinto al del ave que aguantó hasta último momento mi aproximación antes de dejar solos a sus huevos. Bordeo el nido y a partir de aquí abandono también la idea de que estamos solos en este lugar y tomo la precaución de no molestar a sus habitantes naturales.
¿Pero acaso crees que se puede vivir así? Dijo, medio como murmurando para sí, tomó otro trago de vino, apoyó las palmas de sus manos sobre la mesa y con un gesto amenazador y ante la mirada distraída de ella, levantó un poco más la voz ¿De donde sacaste esa idea de que hay que ver el día a día? ¿Qué acaso tengo que estar rindiendo examen cada minuto de nuestra existencia? No, no querida, esto no va a funcionar así. O te comprometes conmigo hasta que la muerte nos separe o esto se termina acá, justo en este preciso momento. Iba a agregar algo más, confiado de que sus palabras estaban encauzando la relación, cuando ella se paró, dio una media vuelta y se marchó.
nunca estamos solos. en cualquier momento nos acompaña la isla solitaria, padre cielo y la madre roca.
ResponderBorrarEspero que esos huevos sobrevivan a la acción humana y a la de la naturaleza.
ResponderBorrarUn abrazo
el nido estaba perfectamente oculto... tiene aspecto de estar muy calentito...
ResponderBorrarAbrazos.
...
ResponderBorrarYo también me hubiera imaginado el pavor del ave al detectar tu presencia.
Ojalá no destroce a sus críos, cre saber que son muy celosas a la mirada del hombre.
Me llevo en la mirada tus imágenes.
¡Felices Fiestas!
Un abrazo fuerte, fuerte.
Si te caé la navidad y el nuevo año por esos rumbos, disfrútate junto a la naturaleza.
Muackkk...
Mafalda