Cansado de juntar retazos de sueños, en un rompecabezas imposible de armar, me dispuse a dormir de otra manera. Si, voy a dormir para soñar y recordar todo, me dije. Terminé la lectura de La Insoportable levedad del ser , de Milan Kundera , un libro que te quita el sueño y me dispuse a descansar. Soy de dormir corrido, pero a medianoche desperté. Lo primero que hice fue pensar en lo que había soñado y no recordaba nada. No puede ser. Siempre soñamos algo. “No es tan fácil soñar como un todo, los sueños son fragmentos por naturaleza. Si te propones soñar como un todo terminas soñando nada. Porque solo la realidad puede ser percibida como un todo. O sueñas o vives tu realidad.” Mientras dormitaba, la voz insistía en darme este mensaje. Ahora dudo si realmente estuve despierto.
Las infaltables gaviotas alborotaban el cielo plomizo sobre un montículo de basura recién depositada por un camión volcador amarillo. Allí, naturalmente, merodeaba el suizo. Y le gustaba robar; pero sus “colegas” del basural no soportaban, aunque al final debían hacerlo, esa costumbre. La ley no escrita era compartir la basura, compartir los espacios. Pero no robarse entre ellos. – El basural del frío Héctor Rodolfo Peña
¿Entonces primavera o verano?
ResponderBorrarMuy lindo texto.
Me encanta la ternura de estas letras...
ResponderBorrarMe parece muy, muy bello.
ResponderBorrarUn beso.
¿Por qué dura tan poco el amor?.Seguramente sus caminos se cruzaron y nada más. Es difícil encontrar a aquel-la, que disfrute de la primavera y anhele el verano al unísono.
ResponderBorrar::)
Qué foto tan chula!! Y sí, cada uno emprende el vuelo cuando está listo para ello, claro que hay veces que es demasiado pronto y te pegas de bruces contra el suelo.
ResponderBorrarUn besito
Cómo me gusta tu foto y la golondrina!
ResponderBorrarSaludos