Dulce companía

La próxima elección: Una oportunidad para retomar la iniciativa

"No vayas por donde te lleva el camino.Anímate a ir por donde no hay senderoy deja tus propias huellas"


“Todos los políticos son para la gente lo mismo, no son parte de la comunidad, están ajenos a ella y necesitan de ella sólo para acceder al poder o para mantenerse.”

Esta es una afirmación que se puede compartir o no, pero que en general es la idea que desde la gente se percibe de lo político, lo que se conoce de la política está mayormente vinculado a la corrupción, a los manejos personales para beneficiarse, al acomodo, y a cuanto mal uno se pueda imaginar.

Romper con esa imagen es hoy todo un desafío, ya que obliga a los que se propongan hacerlo a buscar una manera diferente de vincularse con sus vecinos, que les permita diferenciarse claramente de los aportan diariamente con sus acciones a la conformación de esa imagen negativa que hoy se tiene de la política.
La crisis (del latín “volver a empezar”) que atraviesa nuestro sistema político se puede revertir, apuntalándola en los procesos políticos positivos que se viven en el contexto nacional y provincial.
“Cuando soplan vientos de cambio, algunos construyen refugios y se esconden....
Otros levantan molinos
Y se hace la luz....”

Liderar el proceso de Cambio

Para poder liderar nuestra vida, nuestros sueños, necesitamos hacer una profunda reflexión sobre el rumbo que queremos seguir, sobre los recursos que tenemos, sobre quienes nos acompañan en el camino y, en base a nuestras experiencias pasadas, ver qué podemos cambiar, aprender, crear, para lograr esos resultados que nos importan.

Para ello es necesario comenzar a preguntarnos: ¿Hacia dónde voy? ¿Quién me acompaña? ¿Qué estoy necesitando para comenzar a construir el futuro que quiero? ¿Tengo la confianza suficiente como para seguir en mi camino? ¿Puedo aceptar los obstáculos y contratiempos como parte del proceso?

El nuevo líder es un verdadero generador de procesos de cambio donde ciertas cosas ocurran, sin presión, sin empuje, sin manipulación, casi como si fuera natural que ello esté sucediendo. Y este nuevo tipo de liderazgo, sin duda, puede aprenderse.(Pablo Buol)

Proyectos sociales: seis componentes básicos Por Marcelo Busalacchi

Cuando reflexionamos sobre las cuestiones a tener en cuenta a la hora de formular proyectos sociales que puedan ser considerados exitosos en términos de impacto, surge con nitidez la necesidad de repensar sus componentes básicos.

Toda intervención social debe tener:

Un proyecto claro y con objetivos bien precisos.
Líderes que lo lleven a cabo.
Ciudadanos que participen.
Recursos económico-financieros, humanos y tecnológicos.
Un programa estricto de acción.
Un tablero de comando que permita saber cómo tomar decisiones concomitantes.
1. El proyecto

En la mayoría de los casos los proyectos no tienen claramente prefijados los objetivos que persiguen debido a que son muy generales o porque fueron concebidos en función de las necesidades de los firmantes de los presupuestos.

Tanto en el ámbito público como en el privado, tanto a nivel de la micro-región como de la cooperación internacional, son los decisores de presupuestos los que definen la problemática a atender, pero casi siempre con una mirada muy global: los objetivos generales son claros; los específicos, difusos.

Debido a esto, cuando se formulan proyectos sociales de intervención, se suele generalizar aún en los objetivos específicos. La palabra clave que aparece en escena al intentar llevar a un escrito lo que se pensó es: cumpli... miento.

Si no hay un proyecto claro y con objetivos definidos, nadie sabe en qué cancha tiene que jugar el partido. Se produce dispersión, justificación de desvíos y acomodamiento a las circunstancias exógenas y endógenas en pos de una flexibilidad que a veces esconde falta de precisión.

2. Los líderes

Todo proyecto debe tener líderes que lo lleven a cabo. No hay proyecto, por más claro que sea, que no necesite líderes comprometidos con los objetivos que se persiguen.

Es muy importante definir, de acuerdo al proyecto a implementar, el tipo de liderazgo que necesitamos. Debido a la complejidad natural de los proyectos de intervención social, utilizar liderazgos situacionales requiere disponer mecanismos de formación permanente.

Si no hay líderes, nadie sabe quien es el capitán del equipo. Se genera desorientación y disminuye la efectividad en el cumplimiento del proyecto.

3. Los ciudadanos que participen

Es vital la participación de los ciudadanos como actores en el proceso de construcción de proyectos sociales. Hasta para remodelar una plaza es importante que los ciudadanos que viven en sus alrededores participen en el proyecto; ellos colaborarán en su mantenimiento si perciben que una parte les pertenece.

Cuando los proyectos sociales son participativos desde su gestación hasta los detalles de su ejecución y evaluación final, los efectos positivos suelen ser más duraderos, porque cada miembro se siente parte activa del éxito obtenido.

Lamentablemente, en muchos casos el verbo participar se conjuga en la forma Yo participo, Tú participas, Ellos deciden. Si no participan los ciudadanos, los líderes se transforman en los únicos jugadores del partido y hay autoritarismo o voluntarismo de quienes llevan a cabo el proyecto.

4. Los recursos disponibles

Si bien en muchos casos la preexistencia del recurso determina el proyecto de intervención, es cierto también que muchos proyectos bien concebidos y con líderes preparados para llevarlos a cabo carecen de suficientes recursos, casi siempre de tipo económico-financiero, aunque no hay que descuidar el análisis pormenorizado de los recursos humanos y tecnológicos asignados al proyecto.

La mayoría de los que financian proyectos sociales no lo hacen normalmente en función de los requerimientos del proyecto, sino de las partidas presupuestarias existentes; esto repercute muchas veces sobre la eficacia de la ejecución.

No todos los recursos humanos disponibles son adecuados para todos los proyectos que inicia una unidad ejecutora. La repetición de personas en la ejecución de las diversas iniciativas, como también la falta de recursos tecnológicos, limitan las posibilidades de los buenos proyectos.

Si no hay recursos suficientes salimos a jugar un partido sin los mínimos elementos necesarios. Hay frustración en los actores y en los beneficiarios.

5. La acción

Es característica de nuestra forma cultural estar más pre-ocupados que ocupados. Necesitamos una mejor performance en la ejecución de los proyectos.

Muchas veces las actividades muy bien diseñadas en un gráfico o diagrama no se cumplen estrictamente. Esto hace volver al cumpli...miento característico, o bien a justificarnos echándole la culpa a otros o a la mala suerte.

Cuando estamos en acción, hay reuniones que organizar, gestiones que hacer y tiempos que cumplir. Si no hay acción el partido no se juega; se trata sólo de sueños que no se convierten en realidad.

6. El tablero de comando

Es imprescindible construir nuestro propio tablero de comando, que vaya indicando los desvíos y permita tomar decisiones en forma concomitante.

La mayoría de las veces existe confusión a la hora de tomar decisiones ante problemas inesperados y no tenemos tiempo para reformular nuestros proyectos. La construcción de un tablero de comando que monitoree acciones y permita a los líderes modificar aspectos parciales de los proyectos es imprescindible para ganar en efectividad.

La ausencia de un tablero provoca en muchos casos cierto desinterés por parte de los actores involucrados, ya que no saben cómo operar ante problemas u oportunidades para tomar decisiones.

Si no hay tablero de comando no hay técnicos que miren globalmente el partido desde fuera y realicen las correcciones necesarias. Se pierde efectividad y la posibilidad de hacer ajustes concomitantes.

En conclusión, todo proyecto social, sea con recursos públicos o privados, sea su unidad ejecutora un hospital, una universidad o una ONG, debe tener en cuenta simultáneamente estos seis componentes básicos.

La fórmula que integra el Proyecto, los Líderes, los Ciudadanos que participen, los Recursos, la Acción y el Tablero de comando, aumentará las probabilidades de tener como resultado un proyecto social exitoso.

Marcelo Busalacchi
Diciembre de 2003

Será hora de cambiar de calle

Capitulo 1:
Yo camino por una calle y hay un gran pozo en la vereda
Me caigo en el
Me siento perdido.....no encuentro ayuda
No es mi culpa
Me resulta dificil encontrar la forma de salir

Capitulo 2:
Yo camino por la misma calle y hay un gran pozo en la vereda
pretendo no verlo pero me caigo igual
no puedo creer que me vuelva a pasar lo mismo
no es mi culpa
pero aun asi me resulta muy dificil encontrar la forma de salir

Capitulo 3:
Yo camino por la misma calle
y hay un gran pozo en la vereda
lo puedo ver
Pero me caigo igual,
no entiendo como me puede volver a pasar lo mismo
Mis ojos estan abiertos
Yo se donde estoy
Me doy cuenta que es mi responsabilidad
Puedo salir inmediatamente
Capitulo 4:
yo camino por la misma calle y hay un gran pozo en la vereda.
Camino esquivandolo.
Por suerte no me caigo.

Capitulo 5:Camino por otra calle

En la ciudad donde algunas cosas no tienen precio


"Podemos comprar el tiempo de las personas; podemos comprar su presencia física en un determinado lugar, podemos incluso comprar algunos de sus movimientos musculares por hora. Sin embargo, no podemos comprar el entusiasmo…, no podemos comprar la lealtad, no podemos comprar la devoción de sus corazones. Debemos ganar esto."
Clarence Francis

Una ciudad para vivir, para crecer, para disfrutar..

Todos de alguna manera pensamos diariamente la ciudad en la que queremos vivir, los que nacieron aquí y los que elegimos este lugar para vivir.
Y cuando pensamos, tal vez nos pasa como cuando crecemos, vamos cambiando nuestras expectativas de la ciudad que queremos y en la que nos gustaría vivir.
El pensar la ciudad es tal vez un ejercicio individual que conforme en si todo un potencial de lo que la ciudad necesita: Pensar la ciudad como proceso colectivo.
Si, darnos la oportunidad de compartir con otros lo que imaginamos para este lugar, y darle de esta manera la oportunidad a la ciudad de comenzar a sentir que sus habitantes no le son ajenos, no le son extraños y que no viven la ciudad como clientes de un hotel que dejan sentado en el libro de quejas sus reclamos pero que no se siente comprometidos con mejorar ese lugar.
El comenzar a pensar la ciudad, es un desafió que tenemos todos los que decimos que nos sentimos parte de este lugar, que nuestra pertenencia va más allá de la oportunidad que todos vinimos de alguna manera a buscar de tener un trabajo o una oportunidad para desarrollar nuestros proyectos personales o familiares.

El comenzar a pensar la ciudad de manera colectiva implica de alguna manera aceptar que hay otros que también con sus diferencias y sus matices también tienen esa disposición y eso nos obliga a no solo decir lo que pensamos sino a estar dispuesto a escuchar.

Este espacio es un lugar para eso, para dejar plasmado lo que pienso de mi ciudad y para escuchar todo lo que de ella otros quieran decir.

Veamos que pasa....