Ir al contenido principal

No habrá ninguna igual

La celebración del pasado puede ser una obstinada desestimación del presente. El tiempo hace pagar -cuando ya es definitivamente tarde- ese desprecio. (Una subjetividad que se inventa, Once,49)

Comentarios

  1. Sabes yo intento: aprender del pasado....esperar con calma el futuro....y VIVIR el presente a tope. Un beso

    ResponderBorrar
  2. mire usté. yo vivo con tanta obstinación el presente, que a veces el pasado me hace pagar la melancolía que no le tributo.
    así es como es la vida, amigomío!
    excelente título e imagen para tal profundidad de la letra.

    saludos!

    ResponderBorrar
  3. El tiempo no es nada para algunas voces del alma.

    Su palabra es una bella cosa que sucede.

    Abrazo.


    M.

    ResponderBorrar
  4. El pasado es lo que nos condujo al presente. La mejor manera de celebrarlo sería vivir el presente al máximo.

    Besos

    ResponderBorrar
  5. La obstinación suele ser el peor y mas hiriente de los pecados. Solemos dejar que en ello se nos vaya la vida.
    Parece como que nos costara soltar, soltarnos y entonces, vivir.

    Me llegó!

    Abrazo!

    ResponderBorrar
  6. Vivir el presente sin olvidar el pasado, y con miras al futuro más cercano.
    Un abrazo!!

    ResponderBorrar
  7. I wasn’t aware of some of the info that you wrote about so I want to just say thank you. scholarships

    thanxx
    scholarships for hispanics

    ResponderBorrar

Publicar un comentario

Entradas más populares de este blog

Soñar no cuesta nada

Cansado de juntar retazos de sueños, en un rompecabezas imposible de armar, me dispuse a dormir de otra manera. Si, voy a dormir para soñar y recordar todo, me dije. Terminé la lectura de La Insoportable levedad del ser , de Milan Kundera , un libro que te quita el sueño y me dispuse a descansar. Soy de dormir corrido, pero a medianoche desperté. Lo primero que hice fue pensar en lo que había soñado y no recordaba nada. No puede ser. Siempre soñamos algo. “No es tan fácil soñar como un todo, los sueños son fragmentos por naturaleza. Si te propones soñar como un todo terminas soñando nada. Porque solo la realidad puede ser percibida como un todo. O sueñas o vives tu realidad.” Mientras dormitaba, la voz insistía en darme este mensaje. Ahora dudo si realmente estuve despierto.

Pasado

Horno da barro, confundido en la montaña, disimulas tu existencia. Te mantienes aferrado a la tierra que te dio vida. Los   fantasmas de un pasado que resiste, juegan en tu interior y llaman al fuego que te enciende para alimentar esperanzas...

No ser

Llegué a la escritura motivado por una búsqueda, en principio inconsciente, que se corporizó en mí cuando empecé a tener noción de lo que representaba el haber nacido en un campamento petrolero. Un lugar que, a la vez, era ningún lugar; un hábitat en el que, el único rasgo permanente, estaba conformado por lo provisorio. De hecho, mi permanencia en Cañadón Seco, duró lo que pudo haber durado la convalecencia posparto de mi madre.  La imagino a ella llevándome en brazos, en el transporte de Mottino y Acuña, mezclada entre los obreros que regresaban a Caleta Olivia.  Apenas unas horas de vida tenía y ya formaba parte de un colectivo. Un colectivo de obreros, llegados de todos lados buscando el amparo de eso que se erguía como una sigla que, en ese tiempo, todo lo podía: YPF. —Nacido en Cañadón Seco —decía cuando me preguntaban— y criado en Caleta Olivia —agregaba en el intento de transmitir alguna certeza acerca de mi origen. Empecé a pensar en esto cuando me vine a vivir ...