¿Pero acaso crees que se puede vivir así? Dijo, medio como murmurando para sí, tomó otro trago de vino, apoyó las palmas de sus manos sobre la mesa y con un gesto amenazador y ante la mirada distraída de ella, levantó un poco más la voz ¿De donde sacaste esa idea de que hay que ver el día a día? ¿Qué acaso tengo que estar rindiendo examen cada minuto de nuestra existencia? No, no querida, esto no va a funcionar así. O te comprometes conmigo hasta que la muerte nos separe o esto se termina acá, justo en este preciso momento. Iba a agregar algo más, confiado de que sus palabras estaban encauzando la relación, cuando ella se paró, dio una media vuelta y se marchó.
Las infaltables gaviotas alborotaban el cielo plomizo sobre un montículo de basura recién depositada por un camión volcador amarillo. Allí, naturalmente, merodeaba el suizo. Y le gustaba robar; pero sus “colegas” del basural no soportaban, aunque al final debían hacerlo, esa costumbre. La ley no escrita era compartir la basura, compartir los espacios. Pero no robarse entre ellos. – El basural del frío Héctor Rodolfo Peña
¿no crees que muchas veces hay viejo que renace al considerarse ANTIGUO? bss
ResponderBorrarLo viejo rejuvenece cada vez que lo sabemos "ver"- Lo viejo bien mirado se vuelve añejo, sinónimo de clásico o de valioso.Lo clásico es lo que reaparece cada tanto ante nuestros sentidos......
ResponderBorraresa ventana, ese balcón, esas paredes añosas parecen un cofre de recuerdos y es así como me gusta verlos. preciosa fotografía. como siempre.
ResponderBorrarah! el otro día vine y me leí los 15 capítulos de Textual, de un tirón. no tengo que comentar nada más.
un abrazo
Dos líneas que encierran un universo de sentimientos. Genial.
ResponderBorrarUn beso
P.D.- Ah, y la foto también genial.
ESe día dejarán de tener identidad los pueblos, las calles...so esos fantasmas los que les dan vida. Un abrazo. carlos
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