Se levantó con pocas ganas. Escupió el primer mate, aunque siempre acostumbraba a tomarlo. El gusto amargo del agua -demasiada caliente- se le quedó dando vueltas en la boca y para eso había un solo remedio, otro mate. Ahora si podía decir que estaba despierto. La imagen de su madre colgaba en un cuadro sobre una pared toda amarillenta. La miró y no dijo nada. Acostumbraba a conversar con ella mientras mateaba. A contarle sus planes entre los que siempre aparecía la idea de algún día volver a verla. Imaginaba que bajaba del mismo tren en el que un día partió y que ella lo esperaba con los brazos abiertos y con una sonrisa igual a la foto. Para vos no pasan los años mamá le decía y ella sonreía. Pero hoy no tenia ganas de hablar. Tal vez sería la lluvia a la que nunca se terminó de acostumbrar o los mates cebados demasiados calientes que les refregaban el paladar. Se vio –una vez más- bajando del tren que lo trajo desde su provincia, directo a trabajar en la reparación de vías. Esas mi...
Las infaltables gaviotas alborotaban el cielo plomizo sobre un montículo de basura recién depositada por un camión volcador amarillo. Allí, naturalmente, merodeaba el suizo. Y le gustaba robar; pero sus “colegas” del basural no soportaban, aunque al final debían hacerlo, esa costumbre. La ley no escrita era compartir la basura, compartir los espacios. Pero no robarse entre ellos. – El basural del frío Héctor Rodolfo Peña
¿no crees que muchas veces hay viejo que renace al considerarse ANTIGUO? bss
ResponderBorrarLo viejo rejuvenece cada vez que lo sabemos "ver"- Lo viejo bien mirado se vuelve añejo, sinónimo de clásico o de valioso.Lo clásico es lo que reaparece cada tanto ante nuestros sentidos......
ResponderBorraresa ventana, ese balcón, esas paredes añosas parecen un cofre de recuerdos y es así como me gusta verlos. preciosa fotografía. como siempre.
ResponderBorrarah! el otro día vine y me leí los 15 capítulos de Textual, de un tirón. no tengo que comentar nada más.
un abrazo
Dos líneas que encierran un universo de sentimientos. Genial.
ResponderBorrarUn beso
P.D.- Ah, y la foto también genial.
ESe día dejarán de tener identidad los pueblos, las calles...so esos fantasmas los que les dan vida. Un abrazo. carlos
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