Hagamos como si fuera un juego. Aflojémonos un poco y
pensemos en cualquier cosa. La vida está resultando bastante complicada como
para tomársela en serio. Y encima, si te pones serio, puede que con ello solo
la estés arruinando un poco más ¿Qué no me entiendes? Bueno, el no entender
puede ser un buen síntoma. Puede hacer bien el no entender o por lo menos el
aceptar que hay cosas que escapan a la comprensión de uno. Yo a veces tampoco
te entiendo, pero hago como si nada.
Se levantó con pocas ganas. Escupió el primer mate, aunque siempre acostumbraba a tomarlo. El gusto amargo del agua -demasiada caliente- se le quedó dando vueltas en la boca y para eso había un solo remedio, otro mate. Ahora si podía decir que estaba despierto. La imagen de su madre colgaba en un cuadro sobre una pared toda amarillenta. La miró y no dijo nada. Acostumbraba a conversar con ella mientras mateaba. A contarle sus planes entre los que siempre aparecía la idea de algún día volver a verla. Imaginaba que bajaba del mismo tren en el que un día partió y que ella lo esperaba con los brazos abiertos y con una sonrisa igual a la foto. Para vos no pasan los años mamá le decía y ella sonreía. Pero hoy no tenia ganas de hablar. Tal vez sería la lluvia a la que nunca se terminó de acostumbrar o los mates cebados demasiados calientes que les refregaban el paladar. Se vio –una vez más- bajando del tren que lo trajo desde su provincia, directo a trabajar en la reparación de vías. Esas mi...

Querer entender todo, o entender siempre, es pretender un imposible. Y, de paso, se mantiene cierto misterio
ResponderBorrarUn abrazo