Dulce companía

Plata

Ansiedad de mí, siento, dijo la chica que atiende la panadería mientras envolvía las medialunas. De no poder encontrarme. De terminar con mi existencia desparramada en la cama como si fuera una frazada que no cubre a nadie ya con su calor. Son veinte pesos, dice y se queda esperando que busque en mi bolsillo la plata para pagarle.

1 comentario:

  1. Profunda conversación para una situación tan cotidiana.
    El miedo de no encontrarme lo comparto con ella, es lamentablemente un compañero habitual.

    Un abrazo

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