Dulce companía

Lo que no te mata

Me temblaban las mandíbulas. No lo podía controlar. Podía sentir el traqueteo de mis dientes rebotándome en la boca y  nada podía hacer, salvo esperar a que pase. No era miedo, ni nada que se le pareciera. Tal vez un poco de impotencia o de bronca contenida. Que jodido es  cuando el que te tiene que cuidar te agrede. Lo inesperado. Lo impensado. Por suerte pasa y uno siente algo de eso que te dicen cuando aseguran que lo que no te mata te fortalece.


1 comentario:

  1. Nunca pasa del todo, y es cierto que fortalece, pero al mismo tiempo deja una cicatriz por la que somos más vulnerables. A veces, demasiado.
    No deja de sorprenderme cómo eres capaz de impactar tanto con tan pocas palabras.

    Un abrazo

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