Dulce companía

Solo

No vuelvas. Atrás no hay nada que valga la pena. No avances. El paraíso es una promesa para los que tienen fe, es también -si se quiere-  una respuesta para los que no se preguntan nada. La angustia por el futuro es el cebo con el que engañan a los desesperados. Prueba quedarte un rato ahí. Fuera de ti mismo o de eso que algunos  creen que eres. Aprovecha que no hay nadie a quien ofrecerle el triste espectáculo que has hecho de esto que llamas vida y deja de actuar. No hay aplausos. No hay reproches. No hay indiferencia. Estar solo, tiene sus ventajas.


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