Dulce companía

Batalla

Ella sostenía que tenía que existir una coherencia entre lo que se pensaba y lo que se escribía. Sostenía también la idea de que ello no estaba en la naturaleza del hombre y que, por lo tanto, para lograr esa coherencia, había que librar un eterna batalla para no caer en artificios que falsearan el pensamiento genuino que toda persona tenía.  Él, sólo escribía.

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