Dulce companía

Sólo lo sentí

Hoy sentí la guerra muy cerca de mí. Sentí el estruendo, seco y explosivo. El vuelo rasante de un ave de guerra pasó por mi cielo. Mi nieto, sentado en la mesa tomando su sopa de letras, levantó la vista. Hoy sentí la muerte muy cerca de mí. La imagen del chico sirio que dio vuelta al mundo volvió a mi cabeza. Hoy sentí el miedo muy cerca de mí. Era mediodía y no lo esperaba. Tampoco las aves que anidan en la bahía sabían de él. El recuerdo de Malvinas me nubló la vista. Los chicos muriendo de frio en las islas. La estúpida guerra sobrevoló mi techo. Vino a despedirse. No era un simulacro. No traía consigo la amenaza cierta de descargar su furia. Vino a despedirse. A decir que se iba. Trajo a mi memoria un sueño muy loco en el que mi nieto, con su uniforme verde, golpeaba mi puerta y decía contento: volví abuelo, volví. Hoy sentí de nuevo un poco de angustia. El vuelo rasante duró unos segundos y no alcancé a verlo. Sólo lo sentí.


1 comentario:

  1. Me gustó leerlo. Una hoja desprendida del cambiante árbol que es nuestro mundo.

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