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Soñemos Calafate, pero no nos quedemos dormidos


El 1ro. de julio del 2006 se van a cumplir tres años desde que un grupo de vecinos de la localidad llevara adelante un proceso colaborativo para que mediante la participación comunitaria se estableciera una agenda de temas locales.
Pasaron ya casi tres años y es más que evidente que lo que nos imaginamos en el 2003 como El Calafate soñado, para muchos se convirtió en una pesadilla.
En los tiempos que corren, se está comenzando a percibir la necesidad de una nueva convocatoria en la que senos invite –más que a soñar- a DESPERTAR, despertar a la participación ciudadana, al compromiso político con la comunidad, a la defensa del espacio público que compartimos cotidianamente, a tantas cosas que seguramente se podrían agregar.
Esperemos que la próxima convocatoria diga “Despertemos Calafate…para asumir esta realidad y ver como podemos cambiar algunas cosas”

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Cansado de juntar retazos de sueños, en un rompecabezas imposible de armar, me dispuse a dormir de otra manera. Si, voy a dormir para soñar y recordar todo, me dije. Terminé la lectura de La Insoportable levedad del ser , de Milan Kundera , un libro que te quita el sueño y me dispuse a descansar. Soy de dormir corrido, pero a medianoche desperté. Lo primero que hice fue pensar en lo que había soñado y no recordaba nada. No puede ser. Siempre soñamos algo. “No es tan fácil soñar como un todo, los sueños son fragmentos por naturaleza. Si te propones soñar como un todo terminas soñando nada. Porque solo la realidad puede ser percibida como un todo. O sueñas o vives tu realidad.” Mientras dormitaba, la voz insistía en darme este mensaje. Ahora dudo si realmente estuve despierto.

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