Dulce companía

Bajar un cambio


Todo hace pensar que las elecciones para renovar autoridades serán en septiembre u octubre del año próximo, por lo que no se explica el apuro de nuestro Intendente Municipal por salir a dejar claro la necesidad de garantizar en el ejecutivo una continuidad, salvo que él esté al tanto de los últimos sondeos en los que se pueden percibir claramente las ansias de una gran mayoría de los vecinos, que no solo espera alguna alternativa de cambio para el tiempo que se viene, sino que abiertamente manifiestan, frente a la consulta sobre como verían la continuidad de Méndez en el municipio, de que no lo soportan más.

Frente a ello, siempre es bueno –como en las carreras automovilísticas- contar con un candidato muleto, que le permita salir del paso frente a un escenario negativo y esa parece ser la intención de Osorio al afirmar que a nuestro pueblo no le queda más alternativa que Méndez o él, en caso de que el jefe comunal decida no presentarse.

Lo que no dice Osorio, es que él no representa la continuidad de la actual gestión, sino todo un retroceso para la oportunidad que tenemos los habitantes de la villa turística de comenzar a ordenar el crecimiento y trazar lineamientos que le den a esta comunidad un destino cierto.

Pero, como diría un amigo “esto es política y no religión”, por lo que los espacios de poder no se regalan, ni se delegan, se ganan y para ello, hay que estar dispuesto a entrar al campo de batalla, y esa parece ser la decisión de los concejales Vivar y Belloni, que por su cuerda separada se presentan como alternativa para las elecciones del 2007.

Y más de uno se debe estar preguntando ¿Qué significa ser alternativa a Méndez? Alguno dirá por ahí, que para serlo alcanza con mostrarse distinto al jefe comunal, con no ser prepotente, no vivir de parranda con los fondos públicos, ser más transparente en la administración presupuestaria, dejar de lado los negociados, cumplir con la promesas de campaña o por lo menos no decir una cosa hoy y hacer otra después.

Con lo que parece fácil armar una candidatura para el 2007, pensando que las demandas de la sociedad no cambiaron en esta primera mitad de década del siglo XXI, con lo que mandando a imprimir algunos afiches y cartillas con un slogan esperanzador y gastándose unos pesos en publicidad, uno podría imaginar que la gente va a salir corriendo a votar a todo aquel que se ofrezca como alternativa de la actual gestión.

Pensar de esta manera, implicaría simplificar la respuesta, a una problemática más profunda que se plantea en esta comunidad y que van más allá de la persona Méndez y que tiene que ver con un modelo de liderazgo, que con nuestra participación política podemos hacer que evolucione o que se vuelva más retrogrado. Es decir, podemos evolucionar como sociedad civilizada que somos hacia un liderazgo organizacional o transformamos a la ciudad en un casco de estancia (y no Anita precisamente) en el que nuestro futuro quede en manos de un capataz de turno.

“Los Líderes dentro de este nuevo paradigma, se focalizan en el bienestar común y en el logro de los objetivos propuestos. Esto se funda en la capacidad de desarrollar consenso basado en la Visión, los Valores, el Aprendizaje Continuo, la posibilidad de percibir diferentes posturas e interpretaciones. En su disposición al Entusiasmo, Confianza en la gente y en el trabajo de equipo, Coraje y capacidad de arriesgarse, experiencia y conocimiento en la planificación y delegación de Tareas y, por sobre todas las cosas, en Ser coherente, consistente y persistente. Solo se Lidera éticamente desde el ejemplo y el involucramiento.” Cynthia Oural

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