Dulce companía

“Papá Noel con la plata publica”


Tal vez unos de los aprendizajes más significativos que tendremos que desarrollar los ciudadanos en este tiempo que se avecina, es el tomar clara conciencia de que los fondos que se administran desde el Estado, son fondos públicos, son recursos que se originan en el aporte que de una manera u otra hacemos todos y cuya administración delegamos en los funcionarios que elegimos periódicamente.

Es por eso que la declaraciones de Osorio aseverando que, al presupuesto municipal lo va a manejar él y que por lo tanto no acepta como viable ningún tipo de injerencia social en la asignación de los recursos públicos, es sin duda alguna, el dato más claro de que, al candidato de Méndez, no solo no le interesa la opinión de los vecinos sobre como gestionar el Estado, sino que –si resultara electo- va a ser una continuidad de su mentor político, cuya gestión no se ha caracterizado por la transparencia y la objetividad a la hora de gastar plata publica.

Pero nos descubro la pólvora si digo que Unidad y desconsolación es una mala fotocopia de la gestión Méndez, pero no es lo que me interesa señalar, lo que si me despierta alguna inquietud de las declaraciones de Osorio sobre el presupuesto, es el hecho de que, debe ser El Calafate, el lugar en la provincia en el que más se ha discutido en los últimos años los mecanismos de participación ciudadana y debe ser seguramente el lugar en el que más se acrecentó dicha participación y porqué entonces, frente a los dichos de Julián, nadie dijo nada.

Porqué nadie dice nada, se pregunta uno y creo que no hay que tener una Consultara alemana trabajando para uno, para darse cuenta, porqué nadie dice nada y es muy simple, para que preocuparse por los dichos de Osorio-Méndez, si la gran mayoría de los vecinos de El Calafate, sabemos certeramente que queda muy poco tiempo para el 28 de Octubre y que resulta más productivo ocuparse de los que hoy por hoy tienen más oportunidad de hacerse cargo de la futura administración, que gastar tiempo en los que –ahora más abiertamente que nunca- desprecian a los que dicen representar.