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Libre

Dice que en el establecimiento hay que respetar el uniforme. Que, si no lo hace, no se le va a permitir el ingreso. Que no está dispuesto a tolerar este tipo de situaciones que promueven el desorden y que fomentan la desobediencia entre el alumnado. Lo dice y no lo mira a la cara. Mira el escritorio en el que tiene desplegado un sinnúmero de carpetas. El alumno si lo mira. Lo hace de manera desinteresada. Lo mira y piensa en cómo será verse uniforme. En dejar que su singularidad se diluya y se vuelva uno más en eso que asemeja a una tropa. El rector sigue con su perorata. Dice que si no cumple con las normas puede quedar libre. El alumno, mientras tanto, sigue pensando. Está en otro lado pero vuelve. Le gustó esa opción que le ofrece el sistema. O trae uniforme o queda libre. No duda. Agradece haber nacido en un país en el que se puede optar, entre ser uniforme, o quedar libre.

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