Dulce companía

Solito

No pienso decir lo que pienso. Elijo el silencio y quedarme pensando. No creo que sea el momento. Y, si existe un momento, no quiero encontrarlo. Me muerdo los labios y aguanto. Elijo esperar. Darle al decir, de tantas cosas sin sentido, un descanso. Hacerlo voluntariamente sin necesidad de que nadie me tape la boca. No sé bien porqué lo hago. Cuando lo pienso un poco, una duda revolotea por mi cabeza, tentadora y deseosa de quebrar mi voluntad. Pero no lo hace. Me deja así. Se cansa y se va a sembrar la duda a otro lado. Yo la dejo ir. Ya volverá, me digo y me quedo solito, pensando.


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