Ir al contenido principal

Héctor Rodolfo "Lobo" Peña

Mi práctica como escritor me llevó a leer a Héctor Rodolfo “Lobo” Peña. Empecé con “Los pájaros del lago”, después vino “Trágica gaviota patagónica” y ya no pude parar de leerlo. Fui encontrándome en cada uno de sus libros con sus poemas, sus cuentos cortos, sus novelas y su colección de aforismo que nos dejó en su último trabajo publicado.

De la mano de Martín, uno de sus tres hijos, me llegó “El Basural del frío”. Algunas cajas, de esta muy interesante novela, habían quedado guardadas en su garaje esperando salir a la luz. Lo pusimos, junto a “Imágenes y Desaforismos” en nuestro stand de autores calafateños. La respuesta de la gente no se hizo esperar. No teníamos que presentarlo. Peña estaba presente en la memoria de nuestros vecinos. Muchos lo habían tratado, conocían a su familia y habían leído sus libros. Otros, los que llegaron después, poco sabían de él.

En el 2018, con la excusa de su natalicio, nos convocamos en la Biblioteca de Parques Nacionales para recordarlo. La invitación salió sobre la marcha, pero, una vez más, la gente respondió. Expusimos sus libros y su maquina de escribir, apuntes, manuscritos, y objetos personales que Martín nos acercó. Entre los presentes, muchos lo habían tratado. Algunos, como Nuno Mancilla, habían compartido con él, la escuela primaria. Otros, como Alicia Luengo, solían leer sus libros por radio nacional, cuando la radio era uno de los pocos medios de comunicación. Fue un encuentro grato, emotivo, en el que todos nos quedamos con ganas de algo más.

Fue así que surgió la idea de trabajar para realizar un homenaje que nos permitiera rescatar la memoria de su persona; de buscar todo aquello que nos llevara a conocer al hombre en su cotidianeidad, al escritor, aviador, periodista, y todas aquellas facetas de su existencia a fin de tener un conocimiento completo, ordenado y confiable de distintos aspectos de lo que fue su vida.

No resulta, ésta, una tarea fácil. Salvo las referencias literarias, que figuran en sus libros, en la web hay poco (por no decir nada) de él. Bosquejar una biografía parecía una tarea infructuosa.

El 4 de agosto se conmemora el natalicio número ochenta del “Lobo”, le dije a Pancho Albornoz cuando nos encontramos en la Feria del libro, y pensamos que es una buena oportunidad para recordarlo. El que tiene un archivo con muchas cosas de Peña es Mario (Echeverría Baleta), aseguró Pancho y movió el mentón señalándolo hacía el stand en el que estaba con sus libros.

Una carpeta con más de doscientos recortes de diarios, apuntes, borradores, escritos mecanografiados, y algunas fotos, es lo que Mario me facilitó para que fotocopiara y digitalizara. Sí es para hacer algo para Peña, no hay problema, dijo generoso y me entregó la carpeta.

Así surgió, convencido de que la figura del Lobo debe ser abordada en toda su dimensión, https://homenajeallobo.blogspot.com/, un espacio virtual en el que se puede leer una faceta de lo que fue Peña y que, para muchos, por el paso del tiempo, puede resultar desconocida. Su publicación es un primer y pequeño paso, que esperamos motive a otros a dar muchos más.

 


Comentarios

Entradas más populares de este blog

A veces

Hay esperas que calman. Y hay veces en los que, la calma, nos desespera…

Padre cielo XVII

No ha sido fácil levantarse. Las tapas de entrada y el guiso de lenteja rociado con un malbec hicieron lo suyo para que mi sueño tuviera una profundidad que no le conocía. Desayunamos y nos preparamos para regresar. Antes damos una vuelta y nos encontramos con esta hermosa construcción que oficia de templo de Dios. El Dios del colonizador, que ha decretado por los siglos de los siglos la vigencia de este espacio como el lugar en donde lo espiritual puede trascender. El templo artificial a los pies del templo natural. Pienso en todo lo que el hombre a destruido para imponer a su Dios y en lo noble y generosa que se nos ofrece la madre naturaleza como santuario para que nos demos una oportunidad de encontrarnos con nosotros mismos. Levanto mis ojos hacia la montaña y agradezco, no de rodillas, de pie, este ritual me quiere caminando.

Creación VI

Por momentos reina la confusión. El polvo se suspende en el aire que se vuelve irrespirable. Todos mantienen el ritmo. Parecen confiados de sus posibilidades. Uno los mira y no tiene otra alternativa que creer que saben lo que hacen. Creer que lo que parece destrucción alberga en algún lugar el comienzo de la creación.