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Reexistir

Ya no marcho para cambiar el mundo tampoco  para que el mundo no me cambie a mí el mundo se ha desentendido  de mí. En la calle,  marcho pensando que, una soledad acompañada, es menos soledad. Frente al vacío que se impone  en este tiempo esa es la forma que elijo para reexistir  

Cuarentena

Si rompés una taza no hay problema usás otra siempre hay tazas demás Si rompés la cuarentena no. no hay otra No podés ir al mercado a comprar una o pedirle a tu vecino que te preste una no se rompe y ya está Te empiezan a mirar de reojo no te invitan mate te quedás solo aunque estés acompañado es como si hubieras roto un pacto te quedás sin crédito ya no se puede confiar en vos…

Termo

Siempre usé la pava para cebar mate. Ahora tengo un termo Me lo dejó mi hija Antes de partir, agarró su mochila este es para vos, dijo y se fue de viaje.   Antes, disfrutaba cebar con la pava encender la hornalla controlar que no se pasara que no hirviera Más de medio siglo tomando mate así, hasta que, no hace mucho, compré una pava eléctrica.   Después, al poco tiempo, mi hija más chica se fue de viaje   No sé si lo habrá pensado pero, cuando tomo mate pienso en ella en esta idea de irse de viajar por Latinoamérica ahora, justo ahora que todo está tan revuelto.   Entonces me invade una nostalgia por esos tiempos en los que no teníamos termo ni yerba para el mate teníamos Éramos muy jóvenes cuando nos fuimos del barrio y salimos al mundo o a ese mundo que era nuestro pueblo a golpear puertas como profetas de una revolución posible.

Viaje

Tu hija  se va de viaje no sabe ella no sabés vos no sabe nadie cuándo regresará. No estás triste La llevas al aeropuerto  le das un abrazo  pasala bien, divertite, son, cuando la dejás, tus únicas palabras. Inicia un viaje la más chiquita que ya pasó los treinta que sigue siendo  que será siempre la más chiquita La ayudas  con unos pesos no te amargas ni dejas que la angustia  que pasea cerca se te arrime Le cargas la mochila le das un abrazo das media vuelta te subis al auto regresas a tu casa. Se va       de viaje como tantas otras veces Te deja         los perros. O, sí no los deja, los perros  igual se quedan en tu casa como si intuyeran que vas a cuidarlos como si supieran que, como sea, con todos tus defectos vos siempre cuidaste de ella la que ahora  se va,  de viaje,  dice los perros  no son tontos conocen a los humanos saben del carácter transitivo  de los sentimientos saben que...

Entrevista realizada por Esteban Lehue

1 -Brevemente, ¿Cómo fue tu ingreso a literatura en el papel de escritor? Empecé a escribir en un blog. Posteaba textos en los que trataba de reflejar mis posturas acerca de temas coyunturales. Lo interesante de hacerlo era que, transcurrido cierto tiempo, se podía volver a leer lo que se había escrito, y –al tomar distancia- visualizar los errores de la escritura, los problemas de redacción e incluso las dificultades para transmitir un mensaje que se afrontan al momento de sentarse a escribir. Así me di cuenta de que no estaba diciendo lo que quería decir. O, por lo menos, no lo estaba haciendo como quería hacerlo. Busqué ayuda y me encontré con un abanico de posibilidades en las que no solo se me ofrecían herramientas para mejorar mi escritura, sino que se me habría una puerta a ese mundo que se llama literatura. El primer taller on line lo hice con Luis Gruss; después llegó Andy Nachon, Raquel Garzón, Felix Bruzzone y un grupo importante de escritores con los que me capacité e...

Instinto

El auto quedó atravesado arriba del cordón cuneta. Ella, apenas pudo reaccionar, apagó el motor. En medio de la penumbra, el cuerpo, tendido a un costado, no daba señales de vida, parecía un espectro cubierto de nieve que el viento remolineaba.    Miró el teléfono buscando a quién llamar. No era una decisión fácil. Nadie está preparado para un imprevisto. Es mentira eso de los simulacros que te entrenan para una emergencia. Cuando te sucede, cuando lo impensado ocurre, es ahí que aparece el instinto que te ayuda a decidir lo correcto. Hizo correr la lista de contactos hasta que dio con él. Si, él, era el tipo adecuado. Hace rato que le venía tirando los galgos. Y a ella no le iba a resultar difícil devolverle el favor. —Esperame en la cabaña, guardo el auto en el galpón y voy en el cuatri —dijo él con una sonrisa cómplice, que anticipaba lo que harían después, dibujada en la cara y le entregó la llave de su camioneta. Ella agarró la llave, lo miró unos segundos a los ojo...

Temblor

 Acostumbrados a la quietud, cualquier vibración nos incomoda.   Ni pensar en cómo quedamos después de un temblor. Ahí te das cuenta de lo inútil que resulta el orden en el que acomodaste todas tus certezas Ahí, en ese instante que dura el sacudón, cuando la estantería de tu existencia parece venirse abajo, alcanzas a dimensionar lo inútil que ha resultado el haber gastado tiempo intentando encontrar un lugar para cada cosa.