Ya estamos mas cerca, solo nos queda cruzar ese último tramo de bosque y pararnos al pie de esa muralla natural para evaluar que hacemos. Está siempre presente la idea de que nosotros decidimos cuando parar. Hemos llegado hasta aquí porque así lo hemos querido. Nadie nos puede obligar a seguir si decidimos lo contrario. El último tramo es el que resulta más atractivo, pero a la vez es el de mayor dificultad. Desde allí el sendero sigue en pendiente ascendente de unos cuatrocientos metros de desnivel hasta la Laguna de los tres.
Cansado de juntar retazos de sueños, en un rompecabezas imposible de armar, me dispuse a dormir de otra manera. Si, voy a dormir para soñar y recordar todo, me dije. Terminé la lectura de La Insoportable levedad del ser , de Milan Kundera , un libro que te quita el sueño y me dispuse a descansar. Soy de dormir corrido, pero a medianoche desperté. Lo primero que hice fue pensar en lo que había soñado y no recordaba nada. No puede ser. Siempre soñamos algo. “No es tan fácil soñar como un todo, los sueños son fragmentos por naturaleza. Si te propones soñar como un todo terminas soñando nada. Porque solo la realidad puede ser percibida como un todo. O sueñas o vives tu realidad.” Mientras dormitaba, la voz insistía en darme este mensaje. Ahora dudo si realmente estuve despierto.
Buena idea la de este blog.
ResponderBorrarAsí por etapas resulta muy interesante.
Te felicito.
Saludos.
Hermosas vistas.
ResponderBorrarMe gusta tu blog, muy interesante.
Saludos.
Un gusto poder estar
ResponderBorraren contacto con la
naturaleza, sería
precioso poder coronar
el recorrido llegando
a la cumbre, pero
sin correr peligros.
Un abrazo
Gracias por pasarte y leerme.
ResponderBorrar¡impresionantes imágenes las de tu blog!
biquiños,