Llegó. Si, como todos años para esta época, ya está de nuevo dando vueltas por mi patio. Se destaca entre los gorriones. Me gusta esto de esperarlo. Su llegada es como un síntoma del comienzo de una nueva temporada. Es más, creo que habría que hacerle un festejo especial. Declarar la llegada del Pico de Plata, como la bajada de bandera para dar rienda suelta a todo lo que sea disfrutar de la naturaleza. Como muchas de las aves, el macho se destaca visualmente por vestir de alguna manera colores más llamativos. Cuando despliegas sus negras alas, deja ver debajo de ellas un blanco intenso que le da a su vuelo un tono casi circense. Cuanto ha tenido que trabajar la naturaleza, para en el proceso evolutivo dotarlo de todas estas virtudes estéticas, con el fin de que cumpla el noble objetivo de atraer a su lado un compañera y así prolongar la existencia de su especie.
Cansado de juntar retazos de sueños, en un rompecabezas imposible de armar, me dispuse a dormir de otra manera. Si, voy a dormir para soñar y recordar todo, me dije. Terminé la lectura de La Insoportable levedad del ser , de Milan Kundera , un libro que te quita el sueño y me dispuse a descansar. Soy de dormir corrido, pero a medianoche desperté. Lo primero que hice fue pensar en lo que había soñado y no recordaba nada. No puede ser. Siempre soñamos algo. “No es tan fácil soñar como un todo, los sueños son fragmentos por naturaleza. Si te propones soñar como un todo terminas soñando nada. Porque solo la realidad puede ser percibida como un todo. O sueñas o vives tu realidad.” Mientras dormitaba, la voz insistía en darme este mensaje. Ahora dudo si realmente estuve despierto.
No lo conocía al Pico de Plata, al menos por ese nombre y me gusta. Apoyo tu iniciativa de hacerle un festejo y declarar su llegada.
ResponderBorrarEstercita
Genial, muy bueno!
ResponderBorrarSaludos.
Gracias Isabel y Pelado por los comentarios.
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