El regreso es una nueva experiencia. La adrenalina ha acelerado todos mis pensamientos- Siento el peso del cansancio en mi cuerpo pero la emoción es más fuerte y por momentos siento como si mi alma se adelantara, se anticipara en el sendero y por momentos jugara a quedarse en el bosque. Cuando presiento la distancia, la soledad y el desamparo de mi cuerpo, ella vuelve y él todo recobra los sentidos. Sobre la ladera de una montaña, cuando ya nos queda poco para llegar a El Chaltén, podemos apreciar los nidos de cóndores. Los vemos planear, como si el registro de nuestra presencia los obligara a hacer un reconocimiento del terreno. Ellos si saben del valor de la montaña. Morada natural para el rey de las alturas. Los veo planear y siento un poco de envidia.
Cansado de juntar retazos de sueños, en un rompecabezas imposible de armar, me dispuse a dormir de otra manera. Si, voy a dormir para soñar y recordar todo, me dije. Terminé la lectura de La Insoportable levedad del ser , de Milan Kundera , un libro que te quita el sueño y me dispuse a descansar. Soy de dormir corrido, pero a medianoche desperté. Lo primero que hice fue pensar en lo que había soñado y no recordaba nada. No puede ser. Siempre soñamos algo. “No es tan fácil soñar como un todo, los sueños son fragmentos por naturaleza. Si te propones soñar como un todo terminas soñando nada. Porque solo la realidad puede ser percibida como un todo. O sueñas o vives tu realidad.” Mientras dormitaba, la voz insistía en darme este mensaje. Ahora dudo si realmente estuve despierto.
Vengo a agradecerte tu visita. Me han encantado las fotos.
ResponderBorrarUn saludo y buen fin de semana.
Veo que te gusta viajar. A lo mejor un día te encuentras una botella en el mar, y lo mismo es una de las mías, jeje.
ResponderBorrarPreciosas fotos!!!!
Gracias por tu visita.
Saludos desde España.
Conchi
Aunque no hayas conseguido
ResponderBorrarllegar tan alto como el cóndor
saboreaste su cercanía.
Respirar el aire limpio de
esa montaña y sentir la
inmensidad de la naturaleza
ya valió la pena.
Un abrazo muy grande.
¡Qué genial! Ese contacto con la naturaleza a esas alturas debe ser un soplo de vida... ¡Quién pudiera!
ResponderBorrarLas imágenes son fantásticas.
Felicitaciones.
Besos.
Siguiendo la huella que dejaste en mis moreras llego en plena ascensión, que impresionante es la montaña, a mí me asusta, prefiero el mar, aunque sus paisaje encuentro bellos y majestuosos.
ResponderBorrarDesciendo vigilada por el condor hasta casi el merendero, ya te seguiré leyendo.
Un beso, disfruta pero vigila dónde pones el pie.
Una imagen vale más que mil palabras... y estas, me dejaron sin aliento.
ResponderBorrarFantásticas.
Mil besitos!!!
• con la mirada atenta...
ResponderBorrarSiempre es es impresionante el regreso. Se acumulan todas las vivencias y emociones del ascenso mientras se siente nostalgia de no haber permanecido más tiempo en la cima.
• saludos
____________________________
•CR & LMA•
Precioso animal que espero algún día tener la oportunidad de ver...
ResponderBorrarYa veo que tu actividad es frenética...
Saludos.