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Gulliver


Hoy escuché con atención a Néstor Méndez, debo confesar, que hace mucho tiempo que dejé de prestarle atención, pero no deja de ser interesante observar como funciona una persona que debe dejar –después de doce años- un lugar tan peculiar, como la jefatura municipal.

De sus declaraciones, lo que más me interesaba, estaba orientado a que actitud iba a asumir frente a la designación de Osorio como candidato en su reemplazo y la verdad es que, no me sorprendió su actitud.

El está acostumbrado a ser jefe y no pudo evitar ponerse en ese lugar al aseverar que “Julián, se va a encargar en el futuro inmediato de garantizarnos que se ejecuten todas las obras que la ciudad necesita, las redes de gas, agua y energía, en lo que tiene mucha experiencia porque estuvo a cargo de la gerencia de SPSE durante cuatro años”

Este forma de ver las cosas, no es casual, nuestro Intendente Municipal debe de alguna forma minimizar la figura de cualquiera que intente reemplazarlo y a eso no escapa, ni su propio candidato.

Y esta idea de minimizar a los demás, es bueno dejarlo claro, responde –antes que nada- a la imposibilidad de agigantar su figura o de por lo menos hacerla crecer un poco, pero no deja de ser, por otro lado, un acierto de Méndez, que conoce muy bien a Osorio, como para imaginar para el mismo un rol distinto al que le augura.

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