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Sabor a mar V

Ya en su casa, preparó un café que nunca llegaron a tomar. Él decía que no había una ola igual a otra, que en  el sonido del agua deslizándose entre las piedras, uno podía percibir una de las composiciones más hermosas que el oído humano hubiera escuchado jamás. Que había probado estar una hora escuchando y después dos, y tres y cuatro, hasta seis horas sin que se repita una nota igual. Que el director de esa gran obra, era seguramente alguien muy sensible, para construir esa armonía musical con agua y piedras.

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Padre cielo XVII

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