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Sabor a mar III

Ella lo mira desde la emplanada. No lo entiende pero lo acompaña. Lo observa como quien cuida a alguien en la distancia, como dejándolo hacer su juego. Ella no ve el mar, ni las olas, ni siente las vibraciones que él dice sentir. A ella si  le gusta ver a las gaviotas pescar, a los lobos marinos nadando por la costa, a los cormoranes que se posan sobre el muelle petrolero. También disfruta mucho el quedarse contemplando  los buques que esperan su carga cerca de la costa. Se pasa muchas horas, con su cámara fotográfica, registrando cada uno de esos momentos.

Comentarios

  1. Qué sensación más placentera...bss

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  2. amar el mar...al mar amar. Hermosa ilustración y relatito. Saludos!!

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  3. Que te dejen hacer lo que deseas es una gozada.

    Pero nunca obligaría a nadie a acompañarme a sitios en los que no disfrute, prefiero salir cada uno pos su lado y encontrarse despues para contarse.

    Ella vale mucho.
    Creo que él debe saberlo.

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