Dulce companía

Sabor a mar VI

Ella, no entendía de sonidos ni de composiciones musicales, solo miraba y lo dejaba hablar, esperando volver a la cama, para poder saborear ese aroma a mar que él desprendía de su cuerpo, que, como un  afrodisíaco perfume,  le despertaba sentimientos que nunca antes había sentido. Sabía a mar y ella, que acostumbrada a respirar esos aromas desde la distancia costera, de pronto se encontró sumergida en lo más profundo de esa existencia, que se le ofrendaba como un gran océano para navegar. 

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