Dulce companía

Autoridad

-Nos queda la esperanza de un pasado que ronda en nuestros sueños alimentando ilusiones de un tiempo que vendrá. No como un regalo ni una dádiva del colonizador. No. Hay en cada gesto que reconstruimos un símbolo de lo que fuimos. Deben saber que no nos resignamos. Que estamos más allá de lo que ninguno de ustedes pueda imaginar-, dijo, mientras observaba atento y ceremonioso como el Inca arengaba desde la escalera dando muestras de una autoridad y presencia que imponía –con naturalidad- un respeto y una consideración que pocas veces he visto.


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