Dulce companía

Mejor que hacer es decir






"Un funcionario puede ser mucho más criticado por lo que no dice, que por lo que no hace" asegura Oscar Oszlak, en el prologo del libro de Jorge Etkin, “Metáfora y doble discurso político” y en ese sentido, Néstor Méndez, ha hecho de esta afirmación todo un paradigma de su gestión.

Lo del Parque Manuel Belgrano, es un ejemplo más de ello. La obra fue presentada en sociedad, el 20 de junio de 2001, diez días después de que se comenzara a trabajar en el proyecto originalmente aprobado.

La idea del parque publico que avizoraron los que plantaron los primeros árboles en esa zona, parecía comenzar a concretarse, pero no tuvo que pasar mucho tiempo, para que despareciera de la agenda de prioridades del Intendente Méndez.

Luego vino los del parque temático y la payasada de nuestro jefe comunal de decir una cosa y querer hacer otra, decirle a la gente que no estaba decidido el lugar en donde ejecutar el proyecto y paralelo a ello, encargarle a Iglesias el proyecto a medida en ese lugar. Pero esa, es ya una historia conocida por todos y ya sabemos también como terminó.

Lo que parece no tener fin, es el hecho de empezar a hacer algo y no terminarlo, por eso comenzaron en esa misma fecha a construir un mástil, que quedó a mitad de hacer.

El “Mejor que decir es hacer” ya es parte de la historia, por lo menos en cuanto a algunos dirigentes locales, ahora bien, el desafío de los que se postulan para la jefatura municipal, será el convencernos a todos los vecinos de a partir de Diciembre, las cosas en El Calafate van a ser distinta.

La poda anticipada


No me refiero con el titulo a la foto en el afiche, sino al estado en el que nuestro municipio dejó a ese majestuoso árbol, que acompañaba el paisaje desolado del despacho del Intendente Méndez.

Hay imágenes que dicen más que muchas palabras y a mi esta imagen, me hace pensar en la propuesta que están haciendo algunos candidatos –incluso el mismo Julián- de hacer en esta primavera, no una poda como acostumbramos a hacer las personas civilizadas, sino una tala de funcionarios, para que hechos como este no se repitan más en El Calafate.

Colita se salvó

Reconozco que el nombre no es muy original. La llamábamos Colita porque movía mucho la cola. Pelo blanco, manchas doradas en todo el cuerpo, muy juguetona. Yo estaba en el patio de mi casa con uno de mis hermanos; queríamos convencer a la perra de que se quedara en la pose que finalmente pudimos fotografiar. La verdad es que esa posición no era muy natural en ella. Sólo levantaba las patitas de esa forma cuando estaba muy relajada, casi dormida, o a la espera de caricias. Cuando se ponía así nos encantaba. Pero ese día se resistió más que costumbre. La acostamos muchas veces, con esa obstinación que se tiene sólo a los seis años; pero ella doblaba sus patitas apenas unos segundos y enseguida volvía a pararse. Seguimos así, haciendo gestos absurdos, casi rogándole que obedeciera. Pero no hubo caso. Hasta que por fin aceptó como entendiendo lo que queríamos de ella. En realidad Colita se daba cuenta de todo lo que pasaba en la casa. Esa mirada tan dulce que se ve en la foto es la misma que tuvo siempre desde que Beto, mi hermano mayor, la trajo a casa escondida bajo su abrigo. Él trabajaba en un hospital del que salvó a Colita del laboratorio en donde, seguramente, iba a ser objeto de experimentos. Después, cuando se hizo grande, siempre nos defendía. Un día, en plena dictadura, entraron militares a casa buscando a Beto y ella –chiquita pero guardiana- no dejó de ladrar ni un segundo. Los tipos decían que si no la callábamos nosotros lo iban a hacer ellos. En un momento sentimos algo así como un disparo y, después, se produjo un espantoso silencio. Pensamos que la habían matado. Pero no. Ella se salvó. El que no se salvó fue mi hermano.
Enrique Casanovas tiene 35 años. Es vendedor.

Gulliver


Hoy escuché con atención a Néstor Méndez, debo confesar, que hace mucho tiempo que dejé de prestarle atención, pero no deja de ser interesante observar como funciona una persona que debe dejar –después de doce años- un lugar tan peculiar, como la jefatura municipal.

De sus declaraciones, lo que más me interesaba, estaba orientado a que actitud iba a asumir frente a la designación de Osorio como candidato en su reemplazo y la verdad es que, no me sorprendió su actitud.

El está acostumbrado a ser jefe y no pudo evitar ponerse en ese lugar al aseverar que “Julián, se va a encargar en el futuro inmediato de garantizarnos que se ejecuten todas las obras que la ciudad necesita, las redes de gas, agua y energía, en lo que tiene mucha experiencia porque estuvo a cargo de la gerencia de SPSE durante cuatro años”

Este forma de ver las cosas, no es casual, nuestro Intendente Municipal debe de alguna forma minimizar la figura de cualquiera que intente reemplazarlo y a eso no escapa, ni su propio candidato.

Y esta idea de minimizar a los demás, es bueno dejarlo claro, responde –antes que nada- a la imposibilidad de agigantar su figura o de por lo menos hacerla crecer un poco, pero no deja de ser, por otro lado, un acierto de Méndez, que conoce muy bien a Osorio, como para imaginar para el mismo un rol distinto al que le augura.

Conjeturas




Esta fotografía refleja el resultado electoral del 2003, a partir de ella, uno podría comenzar a realizar algunas conjeturas sobre el futuro electoral de los que se están perfilando como candidatos.

Tal vez, la mayor incógnita, la represente el sub-lema Unidad y Consolidación, que le hizo poco honor a la Unidad y terminó fragmentándose en por lo menos tres candidatos claramente diferenciados, el que apadrina Méndez y que lleva a Osorio como cara visible, el que encarna Vivar y el que propone Caro.




Uno puede, por lo menos, imaginar que algo resentida quedó la unidad proclamada en el 2003 y que ello se reflejará en alguna medida en el acto eleccionario del 2003. Amen de ello, no deja de ser un dato interesante el saber que, el entonces candidato a Diputado por el pueblo Julián Osorio, logró equiparar los votos del sublema, solo sumando los obtenidos en El Chalten y en Tres Lagos, votos estos, sin los que hubiera quedado con un 20% menos de electores, es decir no hubiera superado los 1200 votos en El calafate.

La otra duda que me surge, conociendo un poco a los actores políticos de la ciudad, es, hasta que punto Méndez va a ser leal a Osorio o va a repetir sus zarandeo político que en el 2003 le costó el distanciamiento de Vivar como su principal hombre de confianza, relación esta, que feneció la misma noche en que se conoció el resultado de las elecciones.

Lo que parece inmodificable de esta fotografía política, es el hecho de que una vez más, los destinos de la ciudad se van a dirimir dentro del oficialismo, esto sin menospreciar los esfuerzos que desde otros sectores se hacen para que surjan nuevas expresiones políticas en la ciudad.

Visión Compartida


"Muchos dirigentes de hoy procuran obtener el compromiso y el entusiasmo que generan las visiones auténticamente compartidas, pero lamentablemente muchas personas aún creen que la "visión" es una tarea de los de arriba.
La visión de un líder puede lograr que una organización supere una crisis, pero existe un desafío más profundo: la creación de un rumbo que vincule a la gente y la impulse a cumplir con sus aspiraciones más hondas. "
Peter Senge

Unidad y desconsolación

Ese parece ser el espíritu que reina entre los funcionarios municipales, que acompañaron a Méndez durante doce años de su gestión y que apostaban todas sus fichas a su continuidad por un nuevo periodo frente a la municipalidad.

Aunque sinceramente, hay que decirlo, reina mas la desconsolación que la unidad y ello se comenzó a reflejar mucho antes de que el “amigo diputado” anunciara el pase a retiro de la política local de quien fuera su co-equiper en la ultimas elecciones.

Más de uno ya comenzó a pensar en migrar su esfuerzo hacia un horizonte más claro y los más ortodoxos en cuanto a fidelidad al actual intendente, persisten en la convicción de que “lo de Julián no tiene mucho vida”.

Tal vez sea esta la principal incógnita a despejar por Osorio, la siempre latente idea de que la sombra de Méndez reapareciendo en la escena local, no oscurezca su ya poco clara candidatura.

Vamos a lotear la luna


“Che Julián, vamos a lotear la luna” La afirmación tomó por sorpresa al legislador, acostumbrado a recibir de parte de su jefe político las más inusitadas propuestas, pero esta sonaba más a broma que a una idea política.
Cuidándose de no contradecirlo, preguntó como ingenuamente: ¿Pero, la luna, no está fuera del ejido municipal?.