Debe ser por eso que insiste en volver a esta playa, a esperar que suba la marea, a recostarse y cerrar los ojos y sentir las olas que rompen muy cerca de él y luego percibir ese deslizarse del agua en retroceso. A veces suele aparecer con las zapatillas mojadas, incluso con los pantalones salpicados con agua, porque se ha descuidado o el mar lo ha tomado por sorpresa o simplemente se ha dejado acariciar por una de esas tantas olas que insisten en venir hacia él.
¿Pero acaso crees que se puede vivir así? Dijo, medio como murmurando para sí, tomó otro trago de vino, apoyó las palmas de sus manos sobre la mesa y con un gesto amenazador y ante la mirada distraída de ella, levantó un poco más la voz ¿De donde sacaste esa idea de que hay que ver el día a día? ¿Qué acaso tengo que estar rindiendo examen cada minuto de nuestra existencia? No, no querida, esto no va a funcionar así. O te comprometes conmigo hasta que la muerte nos separe o esto se termina acá, justo en este preciso momento. Iba a agregar algo más, confiado de que sus palabras estaban encauzando la relación, cuando ella se paró, dio una media vuelta y se marchó.
...y dejar que el agua se te meta entre los dedos...y disfrutar el retorno de la ola acaricíandote los talones. Es uno de mis placeres.... Muy lindo!
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