A veces es mejor parar, recostarse, en el primer lugar que se ofrezca,
generoso, para horizontalizar tu existencia, para salirte –aunque sea por unos
minutos- de esa postura tan vertical, del que avanza, aunque no sepa para donde
va. A veces, es mejor desplegar nuestra humanidad sobre un un frío bloque se
cemento, que nada tiene para decirte y solo respirar.
Se levantó con pocas ganas. Escupió el primer mate, aunque siempre acostumbraba a tomarlo. El gusto amargo del agua -demasiada caliente- se le quedó dando vueltas en la boca y para eso había un solo remedio, otro mate. Ahora si podía decir que estaba despierto. La imagen de su madre colgaba en un cuadro sobre una pared toda amarillenta. La miró y no dijo nada. Acostumbraba a conversar con ella mientras mateaba. A contarle sus planes entre los que siempre aparecía la idea de algún día volver a verla. Imaginaba que bajaba del mismo tren en el que un día partió y que ella lo esperaba con los brazos abiertos y con una sonrisa igual a la foto. Para vos no pasan los años mamá le decía y ella sonreía. Pero hoy no tenia ganas de hablar. Tal vez sería la lluvia a la que nunca se terminó de acostumbrar o los mates cebados demasiados calientes que les refregaban el paladar. Se vio –una vez más- bajando del tren que lo trajo desde su provincia, directo a trabajar en la reparación de vías. Esas mi...
¡ésto es muy hermoso!!
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ResponderBorrarBella foto y acogedora postura...
Mafalda