Dulce companía

Símbolo


Ya no se lo encuentra tan seguido. De ser la insignia más importante de tantas generaciones, de pasar a ser la divisa más atractiva del mercado, de estar como un emblema tatuada en tantos cuerpos, ya no se la encuentra tan seguido. Tal vez, sea solo un síntoma de cómo hemos naturalizado la violencia, de cómo nos resulta más fácil ver una película de guerra que una que hable del amor, de aceptar –sin que nada nos conmueva- la vigencia de un mundo sin paz.


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