Dulce companía

Cambios


En gran parte de mi existencia, el poder mirar fue más que importante. Ver para creer era la consigna y se respetaba a rajatabla. Por razones que desconozco, mi vista comenzó a menguar y entonces, el olfato empezó a ser importante. Te podía respirar en la distancia y saber –sin que medie explicación alguna- cuando algo olía mal. Últimamente, estoy como más sensorial. Puedo percibir si hay onda o no. Ya no necesito fijar la vista, ni aspirar profundamente, solo dejarte venir, y dejar que ese sensor que anida en mí interior, avise, si puedo contar con vos o si debo cuidarme de vos.

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