Ir al contenido principal

En medio de la tormenta

No hay un puerto seguro donde amarrar la conciencia. 
La deriva no es tan mala como la pintan. 
La tentación por llegar a tierra firme puede resistirse. 
Desanclar tu existencia tal vez sea algo más que una necesidad,
 tal vez, no tengas otra alternativa. 
No hay vientos que soplen a favor...

La dejo que siga hablando. 
No hay prédica que se arraigue en mí 
cuando estoy en medio de la tormenta.

Comentarios

  1. No es fácil escuchar cuando estamos en medio de la tormenta, pero algo siempre queda para después que puede ser útil en la próxima.

    Un abrazo

    ResponderBorrar

Publicar un comentario

Entradas más populares de este blog

Soñar no cuesta nada

Cansado de juntar retazos de sueños, en un rompecabezas imposible de armar, me dispuse a dormir de otra manera. Si, voy a dormir para soñar y recordar todo, me dije. Terminé la lectura de La Insoportable levedad del ser , de Milan Kundera , un libro que te quita el sueño y me dispuse a descansar. Soy de dormir corrido, pero a medianoche desperté. Lo primero que hice fue pensar en lo que había soñado y no recordaba nada. No puede ser. Siempre soñamos algo. “No es tan fácil soñar como un todo, los sueños son fragmentos por naturaleza. Si te propones soñar como un todo terminas soñando nada. Porque solo la realidad puede ser percibida como un todo. O sueñas o vives tu realidad.” Mientras dormitaba, la voz insistía en darme este mensaje. Ahora dudo si realmente estuve despierto.

Sabor amargo

Se levantó con pocas ganas. Escupió el primer mate, aunque siempre acostumbraba a tomarlo. El gusto amargo del agua -demasiada caliente- se le quedó dando vueltas en la boca y para eso había un solo remedio, otro mate. Ahora si podía decir que estaba despierto. La imagen de su madre colgaba en un cuadro sobre una pared toda amarillenta. La miró y no dijo nada. Acostumbraba a conversar con ella mientras mateaba. A contarle sus planes entre los que siempre aparecía la idea de algún día volver a verla. Imaginaba que bajaba del mismo tren en el que un día partió y que ella lo esperaba con los brazos abiertos y con una sonrisa igual a la foto. Para vos no pasan los años mamá le decía y ella sonreía. Pero hoy no tenia ganas de hablar. Tal vez sería la lluvia a la que nunca se terminó de acostumbrar o los mates cebados demasiados calientes que les refregaban el paladar. Se vio –una vez más- bajando del tren que lo trajo desde su provincia, directo a trabajar en la reparación de vías. Esas mi...

Creación XI

Quien pudiera empujarme hacia el andar sin sentido...