Puedo esperar. Dejar que el día siga su curso. Darle la
espalda a las urgencias que golpean mi puerta. Olvidarme de los días que vendrán, y
de los que se fueron sin más. Puedo intentar hacer como si no estuvieras tan presente en
mis pensamientos. Sentir, aunque sea por un instante, que no hay nada más. Imaginar que
ese retumbar de mi corazón que marca el ritmo de mi existencia no lo provoca tu ausencia.
Cansado de juntar retazos de sueños, en un rompecabezas imposible de armar, me dispuse a dormir de otra manera. Si, voy a dormir para soñar y recordar todo, me dije. Terminé la lectura de La Insoportable levedad del ser , de Milan Kundera , un libro que te quita el sueño y me dispuse a descansar. Soy de dormir corrido, pero a medianoche desperté. Lo primero que hice fue pensar en lo que había soñado y no recordaba nada. No puede ser. Siempre soñamos algo. “No es tan fácil soñar como un todo, los sueños son fragmentos por naturaleza. Si te propones soñar como un todo terminas soñando nada. Porque solo la realidad puede ser percibida como un todo. O sueñas o vives tu realidad.” Mientras dormitaba, la voz insistía en darme este mensaje. Ahora dudo si realmente estuve despierto.
Ese puedo suena a mezcla de "pero no quiero" y de "mentira, no puedo". En todo caso, lo más probable es que sea mejor no poder.
ResponderBorrarUn abrazo
A veces nos salva el no saber...
ResponderBorrarSuele ser un refugio seguro!
Beso