Dulce companía

Soñar

Puede ser solo un intento. Quizás el último de los tantos que hice en esta búsqueda de lo que parece inhallable. No lo hago con esa voluntad de quien se anticipa derrotado. Tampoco con la fuerza de aquellos tiempos en los indagaba con pasión. Voy tanteando en la oscuridad, sintiendo en mis manos las formas de lo irreconocible, ya sin el temor de otros tiempos en los que me estremecía ante lo desconocido. Las yemas de mis dedos presienten una vibración que mi memoria transforma en imágenes. No es un sueño, no. O por lo menos eso creo en este momento.


1 comentario:

  1. Nunca es el último intento. Siempre es el penúltimo

    Un abrazo

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