Puede ser solo un intento. Quizás el último de los tantos
que hice en esta búsqueda de lo que parece inhallable. No lo hago con esa
voluntad de quien se anticipa derrotado. Tampoco con la fuerza de aquellos
tiempos en los indagaba con pasión. Voy tanteando en la oscuridad, sintiendo en
mis manos las formas de lo irreconocible, ya sin el temor de otros tiempos en
los que me estremecía ante lo desconocido. Las yemas de mis dedos presienten una
vibración que mi memoria transforma en imágenes. No es un sueño, no. O por lo
menos eso creo en este momento.
Cansado de juntar retazos de sueños, en un rompecabezas imposible de armar, me dispuse a dormir de otra manera. Si, voy a dormir para soñar y recordar todo, me dije. Terminé la lectura de La Insoportable levedad del ser , de Milan Kundera , un libro que te quita el sueño y me dispuse a descansar. Soy de dormir corrido, pero a medianoche desperté. Lo primero que hice fue pensar en lo que había soñado y no recordaba nada. No puede ser. Siempre soñamos algo. “No es tan fácil soñar como un todo, los sueños son fragmentos por naturaleza. Si te propones soñar como un todo terminas soñando nada. Porque solo la realidad puede ser percibida como un todo. O sueñas o vives tu realidad.” Mientras dormitaba, la voz insistía en darme este mensaje. Ahora dudo si realmente estuve despierto.
Nunca es el último intento. Siempre es el penúltimo
ResponderBorrarUn abrazo