Dulce companía

Sin sentdo

-¿Qué haces?, dijo,  en un tono que sonó amenazador.
-Nada, respondí, solo estoy tratando de darle un sentido a las palabras.
-¿De dónde sacaste esa idea de darle sentido a las palabras? Las palabras no necesitan que le des sentido, las palabras tienen o no tienen sentido.

Arranqué despacio la hoja del cuaderno, con mis manos temblorosas hice un bollo con ella y la tiré en el tacho de basura.


1 comentario:

  1. ¿Cuántos papeles no habremos tirado a la basura? ¡Y los que quedan!, aunque ahora sea a la papelera del computador.
    En todo caso, igual es divertido buscarle sentido, o nuevos sentidos, a las palabras.

    Un abrazo

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